La celebración del 6 de diciembre de 2025, con motivo del 25º aniversario de la Parroquia de la Santísima Trinidad (El Tablero), será también un homenaje a la elegancia y el simbolismo de las vestimentas tradicionales canarias. En esta Misa Canaria, las mujeres del grupo folclórico A.C. Amigos de la Cucaña lucirán la mantilla canaria y el velo de encaje, dos piezas que, más allá de su belleza, representan la unión entre fe, identidad y tradición.
Tanto la mantilla como el velo de encaje han sido, a lo largo de la historia, símbolos de recato, respeto y devoción, acompañando a las mujeres isleñas en celebraciones religiosas y actos solemnes. Su presencia en esta conmemoración no solo embellecerá la ceremonia, sino que reafirmará el valor cultural de estas prendas, que siguen transmitiendo —con cada pliegue y encaje— la gracia, pureza y herencia espiritual del pueblo canario.
Tanto en la capital como en las poblaciones principales de la isla, la asistencia a todos los eventos que caracterizaban y definían las distintas celebraciones religiosas, como la Semana Santa, se veían llenos de cientos de mujeres cubiertas con las mantillas blancas o negras, dependiendo de su estado y edad; pero no acompañando específicamente a ninguna devoción ni paso procesional. Lo normal era vestir así. Lo contrario era vestir a cuerpo gentil; es decir, sin cumplir las normas tradicionales de aspecto en las vestimentas femeninas.
Componentes de AF AMIGOS DE LA CUCAÑA ataviadas con mantilla de encaje.
La mantilla canaria, descrita en 1905 por Simón Benítez Alonso como “jazmín encendido con el blancor del alba”, es una prenda que encierra la elegancia, discreción y espiritualidad propias de la mujer isleña. Nacida como vestimenta cotidiana para las labores del campo y las celebraciones populares, con el paso del tiempo se convirtió en símbolo de recato y devoción, especialmente en los actos religiosos. Durante el siglo XX, su uso se afianzó en procesiones y ceremonias de Semana Santa, donde las mujeres cubiertas con mantilla blanca o negra aportaban solemnidad y autenticidad a las tradiciones canarias.
Gracias al impulso de intelectuales, instituciones religiosas y grupos folclóricos, la mantilla canaria se ha mantenido viva como un emblema de identidad regional. Más que un accesorio, representa una corona de pureza y orgullo cultural, una prenda que continúa evocando el alma de las islas cada vez que vuelve a lucirse con respeto y elegancia en los templos y celebraciones del pueblo canario.
Damas acomodadas en traje de paseo y de iglesia. La mantilla canaria se alterna con la de blonda. (Dibujo de Alfred Diston,1836).